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Silvina, para comenzar contanos un poco sobre quien sos, cual es tu área de trabajo y que es lo que te trae a Córdoba, específicamente a Villa María.

Mi nombre es Silvina Peirano, soy profesora de educación especial y especializada en sexualidades de personas, varones, mujeres, parejas con diversidad funcional o discapacidad. Desde hace más de 20 años vengo trabajando la temática tanto aquí en Argentina como en España, país en el que viví en la ciudad de Barcelona durante casi 10 años. Desde aquí, desde Argentina, empecé a construir espacios de sexualidad, luego fui afianzando y ampliando en la ciudad de Barcelona. Estos espacios se han concretado a partir de distintas instancias fundamentalmente virtuales como son el blog de “La Mitología de la Sexualidad Especial” y “Sex asistent”, desde el primero procuro recopilar toda la información bibliográfica y audiovisual que hay en relación a la temática y, desde el segundo espacio, un espacio si se quiere de ampliación del primero trabajo aspectos relacionados con un tema específico, que no especial, que es la asistencia o el acompañamiento sexual a personas o parejas con diversidad funcional. Desde todas estas instancias, procuro hacer formaciones, capacitaciones, fundamentalmente me considero además y, desde la parte profesional, me considero una activista ferviente en procura de la reafirmación de los derechos sexuales y reproductivos de este colectivo.

En relación a la propuesta de Villa María me parece, en principio, recalcar y hacer un énfasis especial en que este es un espacio de encuentro mucho más diverso de lo que ven, quiero decir, la instancia de interseccionalizar todas las sexualidades, de quitar el constructo rígido de la discapacidad, de un contexto solamente pensado para personas con discapacidad, sus profesionales y sus familias, como se a construido históricamente o invalidado históricamente a las personas con discapacidad creo que esta instancia, de Villa María Erótica, propicia eso por lo que venimos bregando hace tanto tiempo. Tener espacios de encuentro pluridimensionales en el que todos podamos encontrarnos a partir de una instancia de equidad y encuentro como es la sexualidad.

16472874_1395139130506610_3441120546304782023_nA Villa María voy a llevar unas propuestas que, necesariamente, incluyen tanto el marco teórico a veces bastante escaso en sexualidad y discapacidad y fundamentalmente el marco de encuentro corporal, físico, el marco de experiencia en primera persona y con nuestros propios cuerpos, todos los cuerpos, estas instancias de las sexualidades no especiales como decía sino específicas y, a partir de estas diversidades, ampliar estas sexualidades. Entonces, la propuesta va a ser eso, un ida y vuelta entre lo teórico y el marco experiencial y vivencial. Por eso, primero está planteado un taller teórico-práctico y experiencial en el que vamos a abordar todas las temáticas, pero no tanto desde la palabra y si desde lo corporal, desde los encuentros, desde las aproximaciones, desde las sustancias más enriquecedoras y desde los aprendizajes más vivenciales como son los aprendizajes que podemos, precisamente, aprehender y hacer propios a partir del cuerpo. En esta instancia, también me va a acompañar una empresa cuyo nombre es COLOPLAST, que tiene productos que están más relacionados, en inicio, en muchas instancias al campo médico y rehabilitador pero que hacen a la mejor calidad de vida de las personas con discapacidad que tienen incontinencias fecales y urinarias. ¿Y porque traer estos productos que vienen de la mano del modelo medico? Porque estos productos, como tantas otras instancias, creemos que hay que poder erotizarlos, que hay que poder hacer que todos esos elementos, tanto las sillas de rueda, las grúas, los bastones, los audífonos, todos esos elementos que estaban, si se quiere, desvalorizados y estigmatizados en los cuerpos de estas personas, que puedan ser erotizados y que puedan sumar al momento de la erótica. Quiero decir, si yo tengo por ejemplo un producto que es un obturador anal que hace que las personas, el varón o la mujer, con diversidad o discapacidad física al momento de tener un encuentro erótico del tipo que fuere con una pareja, no tiene que preocuparse por si va o no a perder heces en el momento de esta erótica y este producto lo acompaña, le da seguridad, hace que no tenga olores, que no tenga perdidas, podrá tener ese encuentro con una mayor relajación. Entonces ¿Cómo empezamos a relacionar, a impregnar de sexualidad estos productos? Va a ser, por ejemplo, una de las tantas interseccionalizaciones que vamos a tener. Los productos en si mismos, los cuerpos en si mismos, no son ni buenos, ni malos, pero si hay que poder darles otras perspectivas para que nos sirvan, no solo para las personas con discapacidad sino para todos los cuerpos en todas las instancias. Esto va a ser, un poco, la parte del taller acompañado de música, de imágenes audiovisuales, de otros recursos que llevare y luego, por la noche, vamos a tener una conferencia desde la que si voy a brindar más aspectos que tienen que ver con las teorías, escasas teóricas que tenemos en relación a la sexualidad de las personas con diversidad funcional y discapacidad y desde ahí, entonces, voy a plantear lo que vengo haciendo tanto en Argentina como en otros países que he podido visitar y fundamentalmente la propuesta que viene de la mano de “Mitología de la sexualidad especial”.

¿Cómo percibís a tu campo de trabajo en la Argentina?

Como está la situación actual en la Argentina en relación a esta temática y, yo creo que hay que poder salirse de ese constructo de, si está o no la sociedad Argentina preparada para escuchar estos temas, eso no es ni un inconveniente, ni una limitación ideológica y social a la cual tenemos que sumarnos. No se trata de procurar la aceptación de los derechos sexuales y reproductivos que, valga decirlo, los derechos sexuales y reproductivos de todas las personas son derechos humanos y, como tales, hay que no solo respetarlos sino que propiciarlos, ampliarlos y reafirmarlos y cuando no se cumplen, exigirlos. Entonces, creo que en la Argentina de hoy, hay instancias definitivamente de reivindicación y de encuentros, algunos avances que hemos logrado en esta instancia pero, de los cuales, no podemos sentirnos plenamente orgullosos en tanto, estos avances, se reduzcan a un grupo minoritario de personas que acceden a estos derechos que tendrían que ser universales, entonces definidamente en la Argentina hay algunas instancias de avance en torno a la discapacidad pero no así instancias de avance en torno a la sexualidad de este colectivo, la sexualidad sigue siendo un tema que queda para el final, en el mejor de los casos, y desde una mirada fragmentada y rehabilitatoria desde la que se procura ver qué le vamos a enseñar, nosotros quienes nos adjudicamos una visión desde la normalidad y de poder que nos da en algunas instancias esto de ser profesionales.

Digo que definitivamente hay mucho por hacer, lo que se ha avanzado es, si se quiere, la reproducción de los viejos paradigmas en, supuestamente, paradigmas renovados. Yo digo que hay que salirse de esto, que hay que encontrar paradigmas, los paradigmas no nos valen para las vidas reales, de personas reales. El único paradigma que nos vale es el de la equidad, el marco de derechos y no de opiniones, y en la Argentina de hoy aún seguimos debatiendo si los dejamos, si no los dejamos, si nos parece bien, si nos parece mal, nos debatimos en preguntas que no son preguntas validas, no podemos seguir preguntándonos, por ejemplo, si las personas con discapacidad tienen o no sexualidad, esto es una rotunda afirmación que debemos salir de estos vericuetos que no nos llevan a nada y apelar, como digo, al marco legislativo que tenemos. El marco es, los derechos humanos, el marco es la convención internacional de las personas con discapacidad y de ahí, todo lo que este para abajo, son opiniones que hacen a justamente a la invalidación más absoluta de la sexualidad de aquellos que seguimos considerando distintos, dependientes, especiales y ahí es desde donde parte, justamente, el problema. En tanto no nos consideremos todos iguales y en tanto allá cuerpos, funciones y sexualidades en mayor o menor jerarquía, quienes estén dentro del paradigma de la normalidad van a validar o no las sexualidades o los espacios de intimidad, de respeto, de decisión, de validación y de empoderamiento sobre la propia sexualidad y sobre la propia vida afectiva de aquellos que, seguimos creyendo, que debemos institucionalizar, que debemos cuidar, que debemos vigilar y, en gran medida porque no, castigar.

Somos actores en una sociedad que se abre a la exploración de nuevos territorios en cuando a sexualidad/es  ¿Cómo se puede hacer para que aquellas personas con cada una de sus diversidad/es funcional/es queden incluidas en esta exploración y sus posibilidades?

Creo que el cambio definitivo, en estas instancias tiene que venir, necesariamente, de las propias personas con diversidad funcional, el colectivo de las personas con discapacidad que aun, desde mi punto de vista, no es colectivo y allí es donde se pierde la potencia de las reivindicaciones porque hay, de por medio y precisamente, muchos intermediarios, llámense familias, llámense instituciones, llámense obras sociales, el poder medico rehabilitatorio y la voz empoderada y en primera persona de estos varones, mujeres, niños y niñas, no aparecen, continúan unas formas actualizadas de invisibilizacion en el que el reclamo es solamente individual basado en las necesidades y no en los deseos, en el que muchas personas aún hoy se encuentran en la instancia de reclamar o pedir, lo que es peor un, pedir instancias básicas de supervivencia. Entonces, esto de la sexualidad queda como un estadio de privilegio que vendrá, por ejemplo, después de que te rehabiliten, después de que tengas la silla de ruedas, después de que la obra social te de determinados supuestos beneficios que te da, digo, que importante sería poder crear una verdadera noción de colectivo, llevar estos reclamos y visibilizarlos a las calles, que estos cuerpos diversos salgan a las calles y salgan, en muchos casos, del ostracismo de las casas, a los que se mantiene confinados aun hoy a muchas personas con discapacidad no solamente porque no pueden desplazarse, eso sería lo de menos, sino porque no tienen un acompañante personal, no tienen una silla adecuada, no tienen un bastón adecuado, miles de situaciones a las que sabemos que hacen que, en definitiva, muchos y muchas crean este mensaje de dominación que se hace, que se culpabilice a la discapacidad de todas las faltas a las que se la somete.

¿Cómo abordar las distintas discapacidades?

Fundamentalmente pensando que el eje no es la discapacidad, ni mucho menos la capacidad, quiero decir, nosotros no hablamos de la sexualidad del ciego, del sordo, del mudo, del lesionado medular, hablamos fundamentalmente de sexualidad y entonces allí, dentro de estas sexualidades en plural, hay tantas instancias y tantas formas de aproximarse, de sentir, de mirar la sexualidad que definitivamente supera la instancia limitante que asociamos a la discapacidad, la discapacidad en si misma no es buena, ni mala, por eso nosotros hablamos de diversidad funcional, de revalorizar las distintas formas de funcionar y que, estas funciones, no son ni buenas, ni malas digo, no tienen mayor o menor valor sino que todas estas formas están necesariamente incluidas y reflejadas en un concepto mucho más amplio que entendemos por sexualidad o, aún más, que entendemos por discapacidad y como representamos las sexualidades de aquellos y de aquellas que seguimos considerando dis-capacitados, que no tiene una capacidad. Aquí el eje, como te decía, no es la capacidad, lo que se puede o no se puede hacer sino que, desde la sexología, lo que traemos es ¿Qué se desea? Y en el deseo esta la fuerza que vamos a, espero, poder conseguir para que desde el placer, desde el deseo, desde los afectos, y no ya solo desde el dolor, la soledad, el sufrimiento al que se ha confinado a todas las personas con discapacidad, sean estas mismas personas que desde la propia reivindicación de su sexualidad salgan a luchar por todos los derechos que, aun hoy, les seguimos quitando, les seguimos abyectando y más de una persona con discapacidad  para aquello de entender, que es el rol que deben cumplir, digamos, se han sometido a este rol de ser los discapacitados que todas las sociedades necesitamos.

Hay cierta exclusión que se genera internamente, de la persona con diversidad funcional para sí misma ¿Cómo podemos superar eso?

Respecto de las exclusiones internas, creo que ahí hay un eje fundamental, como reivindicar los derechos de aquellos que no queremos ser ¿Quién quiere ser un discapacitado en la sociedad de hoy? Y, en definitiva, nadie quiere serlo, no porque, como te decía, ser discapacitado sea bueno o malo sino porque todos sabemos que significa ser un discapacitado en la sociedad de hoy. Los segregacionismos y las exclusiones que se tienen en este sentido, definitivamente, la discapacidad es una construcción social, una construcción política de los cuerpos, una construcción que hace que los discapacitados sean aquellos que no tienen unas capacidades y aportes materiales y físicos para dar a sociedades que, aun hoy, se creen con el lujo de decir que los mantienen, como decían los nazis, que los discapacitados son un gasto.

Entonces ¿Cómo pensarse? ¿Cómo reivindicarse desde estas diversidades?

Precisamente no cayendo en este paradigma que nos han enseñado de la normalidad, de que tenemos que rehabilitarnos para ser lo más normales posible y, a partir de allí, entrar en este vericueto de las inclusiones, de la integración, definitivamente nadie tiene que luchar por que lo integren, ni porque lo incluyan y si estamos en esta instancia, estamos desgastándonos en un proceso que no va a ser nunca un proceso de equidad, quiero decir, en tanto las personas con discapacidad tengan que seguir demostrando que ellos y ellas también pueden, ahí hay una trampa letal para muchas personas, pierden sus energías, pierden su potencia, en estos procesos de integración que nunca van a llegar y entonces por esto nosotros decimos salirnos de estos círculos y hacer un circulo propio, lo que se llama desde la sexología “escribir las propias biografías sexuales” que, definitivamente, las sexualidades de las personas con discapacidad lejos de tener que enseñarles que, muchos de nosotros tenemos mucho que aprender de funcionamientos, los ritmos, las eróticas diversas, eso es lo que tenemos que reivindicar, no tenemos que ser todos iguales sino plantarnos ideológicamente desde la riqueza que ofrece la diversidad humana, y esto es la diversidad funcional. Todos vamos a ser y somos diversos funcionales Porque la idea no es que desde la diversidad funcional estén solo aquellos que catalogamos como personas con discapacidad sino, definitivamente, todos nosotros, la diversidad de funciones que nos va a traer el paso del tiempo, la vejez, que las rampas no solamente sirvan para las personas con discapacidad porque ahí es donde se segmentan las luchas y, si pensamos que hay determinados productos, determinadas accesibilidades solo para las personas con discapacidad nos consideramos fuera, garantizamos o procuramos validar nuestras propias normalidades. Cuando hablamos de ellos y nosotros, ellos los discapacitados y nosotros los normales, los que no tenemos una discapacidad al menos, hay ya estamos segregándonos, entonces, esta auto-segregación es un proceso de enquistado-aprendizaje, llegan a nosotros muchas personas con discapacidades de más de 30 años que vienen desde este lugar aprehendido hecho propio de: “No voy a poder”, “Esto de la sexualidad no tiene que ver conmigo”, “No le voy a gustar a nadie”, un mensaje de mucho sufrimiento, mucho dolor, que es imposible conectarlo con el placer y el deseo que tiene la sexualidad. Entonces, es importantísimo, desaprender más que aprender en sexualidad, quitarnos todo este bagaje de opresiones y poder empezar esos pequeños rodajes en cuanto a nosotros mismos, quiero decir, las principales reivindicaciones empiezan por el propio cuerpo, no es solamente aceptarse, esto también, tendríamos horas para hablar, no buscamos la aceptación ni personal, ni social, buscamos la reivindicación, si se quiere, colectiva, afectiva, de encuentros, por eso es tan importante empezar a encontrarse, empezar a escucharse, empezar a escuchar otros discursos, otras instancias, la experiencia es que cuando vamos a hacer estar jornadas, estos encuentros, la gente se queda con algo que nos falta mucho, con ganas de más y más es más jornadas, escuchar más encuentros, seguir pensando, pararse desde otra postura, desde otra perspectiva ¿A cuántas jornadas vamos a las cuales no volveríamos más? Porque parece que los temas en discapacidad ya están agotados y yo, la verdad, realmente creo eso, están agotados los discursos y, cuando los impregnamos de sexualidad, de erótica, de fantasía, de deseos, entendiendo por fantasías y deseos a toda esa amplia gama de lo que queremos y, es más, volviendo al origen de tu pregunta, estos procesos de sexuacion son procesos de sexuacion y no son procesos de aceptación o de inclusión, quiero decir, la sexualidad en todas las personas y, claro está, en las personas con discapacidad, empieza en el minuto cero, no cuando aparece la sexualidad aparece como un problema en los discapacitados, si algo no es la sexualidad para todas las personas, es un problema y aquí aparece como un problema, no porque las personas con discapacidad lo tengan en especial sino, empecemos a preguntarnos ¿Qué pasa con todos los restriccionismos y con todas las prohibiciones a las que sometemos a estar personas? ¿Cómo viviríamos nosotros nuestras sexualidades habiendo, por ejemplo, sido cercenados de espacios de equidad, de espacios de encuentros con personas? ¿Cómo viviríamos? ¿Serian sexualidades sanas, una sexualidad equilibrada? Definitivamente no, esto es lo que le pasa a muchas personas con discapacidad, no por su discapacidad precisamente, sino por las condiciones de anulación a las que se los someten ¿Cómo exigirle ser sano sexualmente a una personas a la que se la ha institucionalizado y vigilado y mirado durante las 24 horas? Nadie puede ser sano siendo sometido, siendo subsumido a los deseos de otro.

Por: Pablo E. Cervigni

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