El fútbol: jugadores que se van, otros que llegan, otros que se quedan a pelearla. Los que serán o no tenidos en cuenta. los contratos, los representantes, los sponsors y el negocio que rodea a este bello deporte.

Idas y vueltas; y el espíritu que lleva a un niño a amar a la caprichosa, parece cada vez mas lejano, y envuelto en una nebulosa de circunstancias extrañas, y otras no tanto. Es un deporte para muchos, la  vida para unos pocos, y un simple negocio para otros.

Mucho se ha hablado de los refuerzos, del proyecto de este nuevo instituto, y hasta de ciertos reveses que ha sufrido el club.

Hoy La Agustina muestra muchas caras nuevas, pero otras no tanto. Aun quedan peleándola aquellos pibes que vio nacer, y crecer, hasta ya no ser tan pibes, por los momentos que vivieron en el club.

Pero este domingo nada de eso importó. El fútbol, el picado, el potrero fue una vez mas el punto de reunion. Pero esta vez de una manera muy especial; dos jugadores, ya consagrados como profesionales, y con el cariño de la gente, pudieron hacerse un tiempo y ayudar a la organización Vientos de Cambio, que funciona en Deán Funes, el mismo es un colectivo social que trabaja en 4 merenderos de la ciudad (San José, Divino Niño, Santa Rita y María Auxiliadora) la cual realizan actividades lúdicas durante los fines de semana junto con la merienda, talleres de manualidades y prácticas deportivas. 

Se trata de Gustavo “El tanque” Gotti y Pablo Panichelli quienes se hicieron presentes en la jornada del día Domingo 24 de Julio donde finalizó un torneo de merenderos el cual se venía realizando los fines de semana por la mañana en el predio La Gran 7 de la ciudad de Deán Funes.

Los jugadores del plantel de Instituto presenciaron la totalidad de los partidos y ayudaron en la entrega de medallas, además de firmar autógrafos a todos los hinchas que se encontraban en el complejo.

Uno de los que vivió un sueño cumplido, fue Ignacio, hijo de Olga, una de las tres mamás que dirigen el merendero “San José”. Nacho que vive el fútbol con el corazón, pudo recibir una camiseta de manos de su ídolo “el tanque” Gotti. Nacho nació prematuro, lo que devino en problemas de salud serios, llegando a afectarle casi en su totalidad la vista. Desde entonces la pelea al igual que su mamá Olga, quien sólo piensa en hacer feliz a su hijo, como a los hijos que la vida le ha dado a través de su acción solidaria, desde hace mas de 7 años.

Así también lo entienden los integrantes del MVC, que acompañan denodadamente a esta red de merenderos.

Frente a un panorama que se nos muestra a veces demoledor, donde la corrupción, y los personalismos, son moneda corriente, estos gestos de grandes jugadores, dentro y fuera de la cancha, se convierte en una luz de esperanza de que no todo esta perdido; Y que ni todos los vicios que manchan este sagrado deporte pueden contra el espiritu de estos pequeños y grandes pibes. Siempre serán pibes, mientras mantengan esa alma de niño, como Nacho, como Gotti, como Panichelli. Muchachos, pónganse de pie, y denle un fuerte aplauso a estos pibes! que nos permiten soñar un futuro lleno de alegrías.

Autor: Juan Cruz Cigudosa

Edición: Maribel Montiel

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