Que si. Que no. Que si otra vez. Y que no por temas económicos. Hubo que esperar hasta el 5 de Julio para la confirmación oficial. No esa de los arriesgados que desde hace rato lo daban por hecho. Hasta que no estampe la firma no lo voy a creer decían muchos. Y ahí lo tenes, con los papeles y todo en orden. Matías Ezequiel Suárez vuelve al club. A su club.

Vuelve del futbol de Bélgica, donde hizo goles de todos los colores y hasta fue elegido como el mejor de la temporada en 2011. Ídolo absoluto en el Anderlecht, de los mejores contratos de la liga, vida de lujos en el primer mundo. Pero qué le importa al tipo si no juega con la camiseta celeste que tanto le gusta. Si no está en su club.

Para venir no sólo resignó un contrato millonario, si no que él mismo puso plata para estar acá. Sentimiento y pertenencia, dos palabras que en su diccionario van por encima de todo.

A Suárez lo espera la camiseta con la 10 en la espalda. Con los colores que más lo identifican. Con el escudo que más le gusta. En el club que más quiere. Con su gente que tanto lo extrañó, y hoy por fin, vuelve.

 

 

Redacción: Rodrigo Torasso

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